Aunque creas que estás solo/a en esto hay muchas personas que están pasando por situaciones parecidas a la tuya. Compartir experiencias, emociones y verte reflejado/a en las historias de otras personas, es de gran ayuda para afrontar tu propia realidad.
Entender que el autocuidado no es un lujo, sino una necesidad, permitirá sentirte menos culpable y más preparado/a para cambiar y mejorar tu situación.
Entenderás las diferentes etapas que atraviesa una persona desde la aparición de la adicción hasta la toma de conciencia del problema.
Afrontar la adicción de un ser querido no es fácil. Aprenderás estrategias para afrontar recaídas, o conflictos, sintiéndote más preparado/a para responder sin actuar desde el miedo, la culpa o desesperación.
Te ayudaremos a encontrar un equilibrio entre apoyar a tu ser querido y seguir cuidando de tu bienestar, necesidades, relaciones y/o proyectos.
Aprenderemos como funciona el cerebro de una persona con adicción y que factores influyen en su desarrollo y mantenimiento, como la genética, entorno y experiencias personales.
Identificaremos los factores y conductas que desencadenan y mantienen la adicción, aprendiendo a reconocer cómo actuar para evitar reforzar el consumo de forma involuntaria.
Cuando sientes que tu bienestar depende de cuidar, controlar o sostener a la persona con adicción,es fácil dejar de lado tus propias necesidades y emociones. Aprenderemos a poner límites saludables y a priorizar tu propio bienestar.
Somos Ana Garrido y Raquel Pousada, y La otra cara de la adicción nace de nuestra experiencia acompañando a personas con adicciones y también a quienes viven esta situación desde el otro lado: sus familiares y seres queridos.
A lo largo de los años hemos visto de cerca el enorme esfuerzo que supone intentar ayudar a alguien con una adicción. Hemos acompañado a madres, padres, parejas, hermanos e hijos que, muchas veces, terminan sintiéndose agotados/as, desbordados/as e incluso culpables por el sufrimiento de esa persona.Y precisamente por eso hemos creado este espacio.
Un lugar seguro donde puedas hablar de lo que sientes sin miedo y sin sentirte juzgado/a. Un espacio cálido, cercano y pensado para que puedas cuidarte, entender lo que estás viviendo y sentirte acompañado/a en un proceso que, muchas veces, también resulta muy difícil para ti.